Los amantes del calor meridional



Los amantes del calor meridional

“Estamos enfermos”, me dices.

Dulce enfermedad la que padezco en las noches de verano en las que el calor es hechicero cuando escucho tu voz y un suplicio cuando salgo a la calle. Me gustaría ensamblarme junto a ti y ser como las manos unidas en el final del club de la lucha, ajenas al caos que nos rodea contemplando como todo cae mientras tú yo usamos esas manos y tus zapatos de tacón. Sólo tu voz y la mía. Únicamente el calor de dos cuerpos que se acoplan a través de la clarividencia y de su deseo febril. Circunscrito nuestro miedo escénico, cada caricia es un gran cine. Quiero ver cómo crecemos mientras se destruye el mundo y se fabrica lo nuestro. Me entra el miedo.

“No lo tengas”, me dices.

Y la paz vuelve de nuevo y guardo un final feliz para cada orgasmo, aunque suene a Disney. Y las guitarras suenan tranquilas mientras observo tus palabras que se clavan en mi espacio vacío, haciendo un campo de vida en un desierto asqueroso. Venga, hasta luego. Era broma. Me entra mono de tu cuello porque la sangre que quiero beber es la que llevo por dentro. Soy vampiro y tú notaria si hace falta darme fe. Y la casualidad y el destino se pelean por ganar. Y yo ya no puedo aguantar más, porque sabes que te tengo reservadas muchas ganas que ganan a nuestras reservas del principio para pasar al final y sentir el dulce caos de un momento mágico en la estratosfera de los susurros a la que haces que me transporte. Y me dices que me tienes, y te digo que me voy a correr. Y yo me centro en mi sexo y en tu voz, mientras la penumbra dispara a la prestidigitación y ya no quedan barreras que impidan que estés aquí. Ahora estás aquí. Y yo quiero complacerte y que luego duermas bien. De los dedos salen nuestras palabras mientras te beso los pies y en los establos mentales hay huida de caballos que dejan atrás un encierro prolongado. Y tacones, y reojos y drogas puras sin cortar. Somos los amantes del calor meridional derretidos entre letras y caricias, entre besos y regalos, entre tu sexo y el mío.

8 comentarios:

Lena dijo...

Y la paz vuelve de nuevo y guardo un final feliz para cada orgasmo...

(No suena a Disney)

Vaya par.

Entre los dos me van a matar de calor.

(jaja)

Qué bárbaro!

(Arrebatadora prosa erótica, S.)

beso y abanico!

Cris dijo...

Qué bien van a dormir los dos.
Que bonito.

Besos.

yurenaguillen dijo...

Y suenan de fondo The Pixies ... "Where Is My Mind"...
Aissssss
Beso

Chuspi dijo...

Pues que él no tenga miedo pordios! que sensaciones tan vertiginosas igual solo se viven dos veces en la vida!
Me encantan tus "penas"...te lo he dicho? Creo que sí..pues ahora me repito una vez máaas!!!^^

Besos arrollantes, ea!!

Belén dijo...

El sexo es así de primario, me parece tan bien!

Besicos

Blas Agudo dijo...

bufff....tremendo. un documental con infinita belleza...que calorrrr...

Darcy dijo...

Creo que estos dos aunque estén a bajo cero tendrìan calor igual...
Besos!

Café con Agua dijo...

Mmmm...
Un registro que se te dá tan bien como los otros en los que te manejas a la perfeccion...

Besos y un abrazo!